lunes, 13 de abril de 2009

¿CÓMO Y CUÁNDO SE CELEBRÓ LA PRIMERA MISA?

Dos de los discípulos de Jesús caminaban hacia Emaús, alejándose de Jerusalén muy tristes por todo lo que LE había sucedido a su Maestro aquel Viernes Santo.

Cuando Jesús, a quien no reconocen, se pone a caminar a su lado y comienza a explicarle lo que los Profetas, desde Moisés, habían profetizado sobre lo necesario que era que el Mesías muriera crucificado, no sólo se les abrió la inteligencia para comprender todo lo acaecido sino, sobre todo, el fuego que inundó de alegría su corazón.

En aquel momento histórico se estaban echando los fundamentos de lo que hoy constituye en nuestra Misa, la celebración de la palabra.

Ojala cuando se nos lea algún pasaje de la Sagrada Escritura, la escuchemos con la misma atención, se nos abra la inteligencia y sobre todo inunde de alegría nuestro corazón. Tengamos en cuenta que en esos momentos, es el mismo Dios el que nos habla, puesto que en la Biblia está todo lo que El ha dicho.

Si la predicación del Sacerdote no nos engancha, en lugar de distraernos o aburrirnos, ha llegado el momento de que recordemos la lectura del Evangelio y la meditemos un poco. Si lo hacemos comprobaremos que nos beneficia bastante.

Cuenta Chesterton que al entrar en una Iglesia y oir el sermón desastroso del cura dijo: Si la gente sigue aguantando esto es porque esta religión es la verdadera.

Si alguien no asiste a Misa porque siempre le predican lo mismo, no debería desayunar porque siempre toma leche. Si tomamos siempre un alimento corporal. ¿No deberíamos recibir uno espiritual?

Cuando Jesús hace ademán de seguir su camino y LE ruegan que se quede con ellos porque anochece y le han tomado cariño, Jesús accede.

Toma el pan, lo bendice, lo parte, y al recibirlo ellos, es cuando reconocen que Jesús es quien es, y al desaparecer físicamente, se ha quedado con ellos SACRAMENTALMENTE.

Por eso se vuelven todos gozosos a Jerusalén, aunque era de noche, para comunicarlo a los demás.

¿Salimos de Misa lo mismo que los de Emaús, conscientes de que hemos recibido a Jesús y sigue con nosotros todo el día? ¿Hay algo más importante?

2 comentarios:

Quimera dijo...

Estoy muy de acuerdo con lo que se dice en este artículo.

No me refería a que no sea necesaria 'la leche' sino que si el 'lechero' resulta que nos proporciona 'leche' pero a cambio él prefiere que lo invitemos a champagne y caviar...pues como que nos quedamos mirando el vaso de 'leche' con cara de confusión.

Roque Pérez dijo...

Si el cura que da "leche" a cambio de champagne, será todo menos cura,y siempre será una excepción.