miércoles, 23 de junio de 2010

DIOS COMO MONEDA DE CAMBIO

Jesucristo fue vendido por 30 monedas y está en continua subasta.

Los que consideran a Jesucristo como una moneda sin valor, no LO quieren ni regalado. Ellos se lo pierden.

Algunos, ignorantes, mal documentados o con fines inconfesables pujan por Jesucristo para convertirlo en moneda falsa, y enriquecerse a costa de los que ignorantes y manipulados, aceptan ciegamente sus escritos y teorías.

Los hay que manejados por Satanás, ponen a Dios a la venta para conseguir poderes, ganar guerras ideológicas y hasta religiosas.

Los que saben del poder que tiene Jesucristo, como Dios que es; pero cegados por su soberbia y no queriendo adaptar sus vidas a lo que Dios manda y, alegando que es una falsa moneda, LO desprecian, LO critican y hasta LO odian y hacen todo lo posible para borrarLO del mundo.

Los que saben el valor que tiene Jesucristo intentarán ir comprándoLO con la única moneda a su alcance que no es otra que la ORACIÓN, la EUCARISTÍA, plena CONFIANZA y sobre todo una FE contra viento y marea.

El que descubra a Jesucristo, como el tesoro del Evangelio y venda todo lo que tenga, privándose de otros placeres para conseguir que Jesucristo sea lo que fue para San Pablo, que con sólo oír su voz en el camino de Damasco, sin conocerlo físicamente, LE amó tanto que dijo: “Mihi vivere Cristus est” Mi vivir es Cristo, y “Vivo yo, ya no soy yo, es Cristo quien vive en mí” y “Cupio dissolvi et esse cum Cristo.” Deseo morir para estar con Cristo.

Los que consigan esa intimidad con Jesucristo, podrán decir lo que Job, el varón de dolores:

“Yo sé que mi REDENTOR vive y al fin se erguirá como fiador sobre el polvo y detrás de mi piel yo me mantendré erguido y desde mi carne yo VERÉ a Dios.”

Hasta tanto llegue ese momento de ser COMPAÑEROS de Jesucristo por toda la eternidad, tendremos que TENERLO a nuestro lado ahora aquí en la tierra el mayor tiempo posible.

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