miércoles, 29 de septiembre de 2010

UNA DROGA AL ALCANCE DE LA MANO

Creo que están completamente equivocados todos aquellos que piensan que con el diálogo, la tolerancia, la permisividad, la libertad sexual y que nada es pecado, se PROGRESA más, puesto que los resultados en la economía, en la educación, en el comportamiento cívico y el ATRASO que estamos padeciendo en comparación con el resto de países de la UE lo están demostrando.

Bien es verdad que se consiguen más votos cuando se conceden más libertades, se exige menos esfuerzos, menos sacrificios y que todo vale, con tal de que la gente, en el momento presente viva mejor, aunque sea dándole PAN para hoy y HAMBRE para mañana.

Cuando no hace mucho tiempo, a la Religión se le llamaba el Opio del Pueblo, ahora se podría decir que la ideología libertaria y progresista es el auténtico Opio del Pueblo.

Si no estoy mal informado, creo que hace unos años, Tierno Galván dijo que los jóvenes “debían colocarse”, refiriéndose, creo, a la droga.

Ahora hay quien opina que si se legalizara la droga se evitaría el narcotráfico.

Lo único que evitaría el tráfico de droga, sería si se dejara de consumir, cosa difícil en esta sociedad en la que, como sólo se quiere “Comer y beber, que mañana moriremos” no queda otra salida que buscar el mayor placer en el menor tiempo posible aunque se acorte la vida.

Los que realmente quieran suprimir el narcotráfico, que empiecen por educar a pequeños y mayores con principios éticos, morales fundamentados en el “Santo temor de Dios” que es el principio de la sabiduría y que se olviden de tanto laicismo y anticlericalismo.

Todo lo que se haga o legisle ignorando a DIOS, será un fracaso, como lo ha sido en países muy poderosos y lo sigue siendo.

El que quiera DROGARSE para vivir sin angustias, sin depresiones, sin miedos, con cierto optimismo y nunca desesperanzados, y con fuerzas para luchar contra las adversidades, que se COLOQUE en Dios y sus consejos, esnifando una prolongada “raya” de FE para empezar a CREER, antes de VER porque para OBTENER algo importante en la vida, es necesario haberlo CREÍDO antes.

sábado, 25 de septiembre de 2010

¿POR QUÉ SOMOS IDÓLATRAS?

La Real Academia de la Lengua Española, dice que idólatra es el “Que ama excesivamente a alguien o algo”.

Dios es AMOR y como nosotros somos imagen suya, también somos amor y no podemos evitar sentir esas ANSIAS de AMAR a alguien que siempre está por encima de nosotros o es algo importante e inaccesible.

Adán y Eva aun expulsados del Paraíso siguieron amando a Dios, porque conocieron su poder y su amor.

Al crecer la raza humana y dispersarse, se fue perdiendo el conocimiento y amor a UN SOLO Dios y desviaron ese amor excesivo a otros ídolos o mitologías como la Griega, la Romana, la Azteca, la Inca etc.

En todas ellas existían sus dioses y diosas a quienes adoraban y amaban de tal modo que esperaban participar de esas divinidades si comían de las carnes que les ofrecían en sacrificios.

El ser humano, al menos, sabe distinguir el bien del mal y no puede evitar sentir deseos de participar de algo superior y poderoso, porque lleva, no sangre de reyes, sino de Dios que es quien nos da la VIDA y la sangre siempre tira.

Por eso Dios categóricamente ordenó: Me amaréis SOBRE TODAS LAS COSAS porque sois HIJOS MÍOS.

Para saciar en parte esos deseos ineludibles de participar con alguien importante y no con ídolos de barro que fácilmente son derribados.

Jesucristo en la noche del Jueves Santo: “Tomó pan, lo bendijo lo partió y dándoselo a los discípulos, dijo: “Tomad y comed, ÉSTE es MI CUERPO y tomando un cáliz, se lo dio diciendo: Bebed de él todos que ésta es MI SANGRE de la alianza, que será derramada por muchos para remisión de los pecados”.

En este mundo no se puede tener mayor participación con Dios que amando a Jesucristo con locura porque antes de subir resucitado al Cielo, no le dijo a sus Apóstoles: Yo os protegeré desde allá arriba, sino Yo ESTARÉ con vosotros hasta el fin del mundo. ESTAR significa PRESENCIA física, como de Dios, a nuestro lado aquí en la tierra, siempre que le demos nuestra mano porque lo que ÉL más desea es darnos la suya, ya que bien claro sentenció:

SIN MÍ NADA PODÉIS HACER.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

PALABRAS QUE ROMPIERON UN SILENCIO POLÍTICO CONDENATORIO

Con las siguientes palabras, Tomás Moro, Santo patrono de los políticos, canciller de Enrique VIII rey de Inglaterra, rompió su SILENCIO por el que fue condenado en Westminster Hall en 1535 a ser decapitado por no aprobar lo que el rey quería hacer e hizo, casándose con Ana Bolena sin la aprobación de Roma y se autoproclamó cabeza visible de la Iglesia de Inglaterra.

“Viendo que estáis dispuestos a condenarme, Dios sabe como, quiero ahora, para desahogo de mi conciencia, exponer de manera clara mi opinión sobre la acusación y sobre vuestro estatuto.

La acusación se basa en una ley del Parlamento que está en directa contradicción con las leyes de Dios y de su Santa Iglesia, cuya suprema dirección no debe arrogarse ningún soberano ni ley.

Por derecho le corresponde a la Santa Sede de Roma, como privilegio especial que nuestro Salvador, cuando aún moraba en el mundo, otorgó a San Pedro y sus sucesores.

Pero sea como sea: no buscáis mi sangre tanto por esta supremacía, como porque no he querido aprobar el matrimonio (de Enrique VIII con Ana Bolena).”

El juez leyó la sentencia: Tomás Moro, Reo de alta traición, debía ser arrastrado, colgado en la horca, amputado en vida de pies y manos, rajado aún vivo etc, etc.

Moro respondió: “En Hecho de los Apóstoles, leemos: que Pablo guardaba las ropas de los que apedreaban a Esteban; pero hoy ambos son santos en el Cielo, y allí son amigos para siempre.

ESPERO y REZO de corazón que aunque me condenéis en la tierra, NOS encontremos para NUESTRA eterna salvación en el CIELO”.

Cuando estaba encarcelado en la Torre de Londres habiéndosele confiscado todos sus bienes y desoyendo las súplicas de su mujer e hijas para que rompiera su silencio, una noche le asaltó una tentación: “¿Colgarme yo?. Por una parte, está el hecho de que peso demasiado, estoy demasiado gordo, y correría el riesgo de que se rompiera la cuerda. Por otra, ni siquiera tengo la cuerda”. Rompió a reír y desapareció la tentación.

He aquí su famosa oración:

“Dame, Señor, una buena digestión y naturalmente, algo que digerir.
Dame la salud del cuerpo y el buen humor necesario para conservarla.
Dame un alma serena, Señor, que tenga siempre ante los ojos lo que es bueno y puro, de forma que no me escandalice ante el pecado, sino que sepa encontrar el modo de ponerle remedio.
Dame un alma que no conozca el aburrimiento, los refunfuños, los suspiros y los lamentos, y no permitas que me tome demasiado en serio esto tan avasallador que se llama “YO”.
Dame el sentido del ridículo. Concédeme la gracia de entender las bromas a fin de tener alegría en la vida y hacer partícipes de ella a los demás. Amén.”

sábado, 18 de septiembre de 2010

¿Se puede ser GRANDE en la HISTORIA sin haber dicho ni MÚS?

El que mucho habla, mucho yerra, y si no sabe, ni quiere, ni puede hacer algo que merezca la pena, se va de la lengua prometiendo el oro y el moro, engañando y procurando salir en todas las fotos para conseguir protagonismo, olvidándose que por la boca muere el pez.

Muchos hombres y mujeres eminentes se han ido de este mundo, casi desconocidos, porque sólo se han ocupado de HACER algo grande, sin importarle la fama; pero después, como la vida, aunque parezca mentira, es justa, no ha tenido más remedio que concederles la merecida categoría.

Dios, OMNIPOTENTE y CREADOR de todo, apenas HABLÓ durante la larga historia de la humanidad, porque lo que le complace es CREAR sin protagonismo y con pocas PALABRAS y que sólo las oyeron Noé, Abraham, Moisés, algunos Profetas y varios discípulos de Jesús.

Lo importante en este mundo es HACER y no HABLAR. Por las obras los conoceréis.

San José, PADRE adoptivo de Jesús, cuya PATERNIDAD la recibió por expresa delegación de DIOS, se fue de este mundo sin pronunciar una sola palabra.

Cuando el Ángel le reveló que su prometida, la Virgen María estaba en cinta y que todo había sido obra del Espíritu Santo, CREYÓ sin dudarlo y no RECHISTÓ. El misterio anidó en un corazón noble.

San José acatando las leyes civiles, como uno de tantos, se vio obligado por las circunstancias adversas a que Jesús tuviera que nacer en un pesebre, sin que dijera ni una palabra por su mala suerte.

Al contarle los pastores a María y José, todo lo que los ángeles le habían dicho del Niño Jesús, dice el Evangelio que María, guardaba todo esto y lo meditaba en su corazón. ¿Es que José no las meditaba también?

Al ser presentado el Niño en el templo de Jerusalén apareció un tal Simeón que al ver a sus PADRES, le dijo a María su madre: “Puesto está para caída y levantamiento de muchos en Israel y para signo de contradicción y una espada atravesará tu alma para que se descubran los pensamientos de muchos corazones. A José ¿Qué?

Cuando al tercer día encontraron al Niño en el templo de Jerusalén en medio de los doctores, oyéndolos y preguntándolos, quedaron sorprendidos y le dijo su madre: no su PADRE “Hijo ¿por qué has obrado así con nosotros? Mira que tu padre y yo, apenados andábamos buscándote". San José ni se atrevió a intervenir.

Hemos visto que San José, casi de incógnito y calladito actuó a lo Dios.

jueves, 16 de septiembre de 2010

VA DE CUENTO INDIO

Un Brahman de la India predicaba en las puertas del templo que se había de creer con fe inquebrantable en su gran dios Rama y para ello les contó el siguiente relato:

"Un hombre tenía que cruzar el mar para llegar a la isla de Ceilán, y tomó consejo de Vibhisan, sacerdote encargado del culto de Rama quien le habló así:

- Mira, toma este pliego de papel por cuya virtud podrás caminar tranquilamente sobre la superficie de las aguas y cruzar el mar sin ninguna dificultad. Pero óyeme bien lo que te digo: cuídate de no desplegarlo para ver lo que contiene, si no quieres perecer al instante. Tómalo y escóndelo en tus vestidos.

Puesta toda su confianza en el curioso talismán, aquel hombre empezó su camino por encima de las aguas caminando satisfecho sobre las olas, gozando de la fresca brisa que atenuaba bastante el ardor de los rayos del sol.

Y pensaba entre sí; gracias al secreto de este misterioso pliego. Pero…¿qué secreto será ese?. No parece que el papel contenga nada dentro, a juzgar por lo poco que pesa. Así decía mientras tocaba con la mano aquel pliego para cerciorarse de que realmente todo era papel.

Si, sí, no contiene nada. Seguramente será algún escrito mientras lo contemplaba entre las manos. ¿Será entonces la fórmula de este secreto?. Ciertamente no puede ser más que eso.

No sé si es que se olvidó de la recomendación que le habían dado o que le picó la curiosidad, lo cierto es que el papel quedó desplegado ante sus ojos.
¿Qué es lo que había escrito? Una sola palabra ¡¡Rama!!. Y al instante aquel pobre hombre quedó anegado bajo las aguas".

A nosotros los católicos se nos dice que si queremos navegar victoriosos por el mar proceloso de este mundo, tenemos que creer en Jesucristo y vivir las enseñanza de su Evangelio sin intentar buscarle otra interpretación que la que nos da su Iglesia.

lunes, 13 de septiembre de 2010

¿EN QUÉ PENSAMOS?

Cuando una persona manifiesta con sinceridad cuales son sus pensamientos, se está fotografiando sin darse cuenta.

El que piensa en trabajar con esfuerzo para estudiar una carrera, o en realizar un buen trabajo para labrarse un buen porvenir por méritos propios, sin engaños, codazos o zancadillas, ese tal es buena persona y del que uno se pueda fiar.

El que sólo piensa en medrar y salir adelante como sea, sin principios éticos, morales y sin escrúpulos, ese tal es un delincuente en potencia.

El que solamente piensa en darse la mejor vida procurándose toda clase de placeres, riquezas y poderes, olvidándose de los demás, ese tal será un infeliz ególatra que morirá olvidado de todos porque nadie le amará sinceramente.

El que piense en investigar y consiga algo que sea para bien de toda la humanidad, ese pasará a la historia y será apreciado por todos.

El que piense y consiga crear algo bello y artístico, habrá contribuido a que los pueblos sean más cultos y civilizados.

El que viva pensando solamente en lo de aquí abajo y jamás levante su pensamiento hacia lo transcendente, será muy superficial y en el fondo no podrá ser muy feliz a la larga, porque su vida real será muy corta.

Cuanto más grandes, sublimes y elevados sean los pensamientos de un hombre y trabaje con ahínco para que se conviertan en realidad actuando como si todo dependiera de su esfuerzo; pero al mismo tiempo rezando a Dios como si todo dependiera de la ayuda de alto, ese conseguirá más de lo que esperaba.

El que no quiera caer en depresiones y sepa salir adelante en medio de los múltiples problemas, enfermedades y posibles tragedias, tendrá que saber vivir como le pidió Dios a Abran que viviera: "Ambula coram me et esto perfectus"; pero no en el sentido de que debía caminar en SU presencia y además ser perfecto, sino que si realmente caminaba en la presencia de Dios sería perfecto, porque si llevamos a Dios a nuestra derecha, como lo llevaba el salmista. ¿Qué o quién contra nosotros?

miércoles, 8 de septiembre de 2010

¿Por qué SAN PEDRO fue elegido como primer PAPA?

¿Por qué Jesucristo escogió a Pedro y no a Juan, que era el discípulo preferido y que reclinó su cabeza en el pecho de Jesús?

Como Dios quiso realizar la SALVACIÓN del género humano, haciéndose HOMBRE, no tendría más remedio, para poder continuar su obra redentora, que encomendársela a otro hombre con sus defectos y virtudes.

Sería el único que sabría hacerse a TODOS para ganarlos a TODOS y porque tendría que gobernarla como una Monarquía, una Aristocracia y una Democracia.

La Iglesia es una MONARQUÍA absoluta por el poder que tiene el Sumo Pontífice.

Es una ARISTOCRACIA porque sus príncipes son los Cardenales, quienes entre ellos eligen a quien estará en el VÉRTICE y junto a ellos está la multitud de otros nobles que son los Obispos y subsiste la distancia clero y laicos.

Es una radical DEMOCRACIA porque cualquiera, sea el que sea su raza, sexo, estado social, cultural o edad, puede obtener la ciudadanía mediante el bautismo, que no se le puede negar a nadie que lo pida con sincero deseo. Puede entrar a formar parte de su clase dirigente, subiendo los escalones hasta el vértice, el trono de PEDRO. En ella, sus leyes son IGUALES para todos, que no son otras que las contenidas en los DIEZ MANDAMIENTOS.

Veamos si San Pedro fue el adecuado para ser ELEGIDO.

Al ser presentado Pedro por su hermano Andrés a Jesús, fijando en él la vista, dijo: Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú serás llamado Cefas, que quiere decir Pedro.

Jesús, nada más verlo, ya lo CALÓ.

Habiendo predicado Jesús desde la barca de Pedro, ordenó que bogara mar adentro y echara la red para pescar. Simón dijo que lo habían intentado en vano toda la noche; pero si lo decía Jesús las echaría.

Al capturar tal cantidad de peces que rompía las redes y se hundía la barca, Simón Pedro, se postró a los pies de Jesús, diciendo: Señor, apártate de mi, que soy hombre pecador.

Pedro se CONFIESA y reconoce humildemente su dependencia de lo ALTO, y empieza a protagonizarse. Cualidades imprescindibles de un honrado e inteligente gobernante.

Cuando Jesús les dijo: Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y yo lo resucitaré el último día.

Luego de haberLO oído, muchos de sus discípulos, dijeron:¡Duras son estas palabras! ¿Quién puede oírlas? Conociendo Jesús que murmuraban de esto sus discípulos, les dijo: ¿Esto os escandaliza?. Desde entonces muchos de sus discípulos se retiraron y ya no le seguían y dijo Jesús a los doce: ¿Queréis iros vosotros también?

Simón Pedro dijo: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros hemos creído y sabemos que Tú eres el Santo de Dios.

Pedro tiene el ATREVIMIENTO de preguntar y responder categóricamente:

En la cuarta vigilia de la noche vino Jesús a ellos andando sobre el mar y al verle desde la barca, se turbaron y decían: Es un fantasma y de miedo comenzaron a gritar; pero Jesús les habló diciendo: Tened confianza, soy yo, no temáis.

Tomando Pedro la palabra, dijo: Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre las aguas. ÉL dijo: Ven. Bajando de la barca, anduvo Pedro sobre las aguas y vino hacia Jesús; pero viendo el viento fuerte, temió y comenzando a hundirse, gritó: Señor, sálvame. Al instante Jesús le tendió la mano, le agarró, diciéndole: Hombre de poca fe. ¿Por qué has dudado?

Pedro se ARRIESGA ingenuamente ¿Por cariño o aventura?

Viniendo Jesús a la región de Cesárea de Filipo, preguntó a sus discípulos: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre? Ellos contestaron: Unos, que Juan el Bautista; otros que Elías; otros que Jeremías u otro de los Profetas. Y vosotros ¿Quién decís que soy?

Tomando la palabra Simón Pedro, dijo: TÚ eres el Mesías, el hijo de Dios vivo. Y Jesús respondiendo dijo: Bienaventurado tú, Simón Bar Jona, porque no es la carne ni la sangre quien esto te ha revelado, sino mi Padre, que está en los cielos. Y yo te digo a ti que tú eres Pedro, y sobre esta PIEDRA edificaré yo mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Yo te daré las llaves del reino de los cielos y cuanto atares en la tierra, será atado en los cielos y cuanto desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Sobre el VALIENTE y FRÁGIL Pedro recae la MISIÓN más importante, sacrificada y misteriosa de todos los tiempos y la acepta sin rechistar.

Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para ser muerto y al tercer día resucitar.

Pedro tomándolo aparte se puso a amonestarle diciendo: No quiera Dios que esto suceda; pero ÉL, volviéndose dijo a Pedro: Retírate de mí, Satanás; tú me sirves de escándalo, porque no sientes las cosas de Dios, sino la de los hombres.

Aquí San Pedro se PASÓ cariñosamente de HUMANO.

Seis días después tomó Jesús a Pedro, a Santiago, y a Juan su hermano y se transfiguró ante ellos; brilló su rostro como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se le aparecieron Moisés y Elías hablando con ÉL.

Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: Señor, ¡Qué bien estamos aquí!. Si quieres haré aquí tres tiendas, una para TÍ, una para Moisés y otra para Elías. Aún estaba hablando, cuando los cubrió una nube resplandeciente, y salió de la nube una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo mis complacencias. Escuchadle.

San Pedro se sintió tan a gusto, que no le importaba hacer tres tiendas. Ya surgió la DIPLOMACIA tan traída y llevada del Vaticano que consiste en conseguir algo muy importante, cediendo en lo menos importante.

Jesús se levantó de la mesa, se quitó los vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó; luego echó agua en la jofaina y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a enjugárselos con la toalla que tenía ceñida. Llegó pues a Simón Pedro, que le dijo:

Señor ¿TÚ lavarme a mi los pies? Lo que yo hago, tú no lo sabes ahora, lo sabrás después. Díjole Pedro: Jamás me lavarás tú los pies. Si no te los lavare no tendrás parte conmigo. Simón Pedro le dijo: Señor entonces no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.

Para Pedro no existen las MEDIAS TINTAS. o blanco, o negro. Cuando se trata de cumplir una orden de ARRIBA.

A donde yo voy, no podéis venir. Díjole Simón Pedro: Señor, ¿a donde vas?, respondió Jesús: A donde yo voy, no puedes tú seguirme ahora; me seguirás más tarde. Pedro le dijo: Señor ¿por qué no puedo seguirte ahora?. Yo daré por TI mi vida. Respondió Jesús: ¿Darás por mí tu vida? En verdad te digo que no cantará el gallo antes que tres veces me niegues.

Ni San Pedro se libró de una cariñosa SOBERBIA.

Aunque todos sabemos que Pedro NEGÓ tres veces conocer a su Maestro; fue cariñosamente confirmado, después de tres SINCERAS DECLARACIONES DE AMOR en su ARDUA TAREA, que cumplió hasta dando su vida y lo han cumplido y lo siguen cumpliendo con sus virtudes y defectos, como humanos, TODOS SUS SUCESORES.

sábado, 4 de septiembre de 2010

¿SE PUEDE VIVIR DE DIOS COMO LO HACE UN CARTUJO?

          Aunque la mayoría vivimos del trabajo, del paro y de la jubilación, es muy frecuente decir: fulano vive de la Pintura, de la Música, del Deporte, de la POLÍTICA y muchas veces del CUENTO.
 
         Todos estos al vivir DE su trabajo, es justo que reciban su RECOMPENSA.

         Los hay que viven PARA la Ciencia, la Medicina, la Investigación, el Apostolado, los Pobres, las Misiones, etc,etc.

         Como la mayoría de todos estos viven más PARA los demás, que para ellos, adquieren una cierta CATEGORÍA.

         También los hay, aunque pocos, que se merecen la SUPREMA categoría porque viven de DIOS, para DIOS y los DEMÁS.

          Dado los tiempos que corren, temo que muy pocos tendrán interés y paciencia para seguir leyendo

         CUANDO LA NOCHE se hunde por el centro y en su fondo tenebroso aletean la maquinación, el crimen, el dolor y la zozobra, el placer y la muerte; en un rincón ignorado de la tierra, donde duermen la encina y el pinar, la viña, el huertecito y el olivar, gime la campana de un monasterio llamando a Maitines. El eco se desliza cálido por las celdas del convento. Vestido se levanta el monje de su lecho de roble y heno. Con la señal del amor infinito cruza su pecho. Abre la puerta que amorosa chirría y, cubierto con la capucha, dirige sus pasos por el embovedado claustro, que le guarece de la lluvia que está cayendo en la fría noche de invierno. Va camino del coro. Su sitial le espera, cual navecilla, en donde noche tras noche, se adentra en el mar misterioso de la gracia para intercambiar con Dios plegarias y perdones. Arroja el monje su voz al Cielo como escala a castillo roquero. Sube su canto armonioso. Baja la gracia del Cielo y se extiende hasta donde llega el eco de la campana con la esperanza de encontrarse de cara con el eco de la campana de otro monasterio.

        TERMINAN los Maitines sin que la noche haya salido aún del abismo del tiempo. Repisa el monje las frías huellas del claustro, hundiéndolas por el peso, a cuestas lleva un trozo de Cielo, al tiempo que sus pasos las borran, tan poquito le pesa el cuerpo. En el patio del claustro sigue lloviendo. Entra de nuevo en su celda caliente, más por las propias vivencias, que por el fuego. Hace un duermevela hasta la hora del alba, que tímida golpea los cristales de su ventana llamándole a la oración. Ahora se queda en la celda y arrodillado en el duro suelo, contempla la imagen de Dios, y como para Dios es suficiente ser limpio de corazón para VerLe, le brota en el pecho una hoguera de amor hacia lo eterno, que le hace ver en su justa medida todo lo temporal y perecedero. Sigue su ruta mental hacia el Cielo y con su silencio hecho palabra de diplomático del Cielo, gestiona el monje con Dios la salvación de un puñado de hombres a trueque de un grano de incienso, (en tan poco valora su vida). El humo ciega los escrutadores ojos de Dios, que ya no puede ver maldades y a ciegas tiene que conceder perdones (Misteriosas reglas del juego de la Gracia) ¡¡ Si cada piedra del camino fuese un grano de incienso...!! Del Cielo le hace bajar el eco de la campana. A Misa le llama - palabra y cosa tan depreciada y manida - pero que al monje le suena a sentencia de muerte divina.

         De nuevo dirige sus pasos a la capilla, la lluvia sigue cayendo. Solo, sin público y sin acólito que den testimonio del ajusticiamiento, sin prisas y como quien teje con hilos infinitos los corporales, hace caer en ellos al Cordero. Con un Dios hecho carne se entabla un misterioso forcejeo, y en el diálogo encarnizado va clavando en su Dios puñales de plegarias, y en las heridas esconde los pecados propios y ajenos. Su Dios se le marcha; pero la tierra ha quedado sembrada de fuego, de campos de lirios, de frutos eternos. El monje se ha realizado y queda contento porque ha hecho algo muy grande por sus hermanos.

         MÁS TARDE, un frugal desayuno ayuno alegra un poquito el cuerpo, que no pocas veces también es buen compañero, aunque de vez en cuando, recordando su origen rastrero, se enrosca por todo el monje haciéndole casi caer al suelo, que el monje también es de carne y hueso. El miedo a la caída le produce escalofríos y de ellos saca alfileres para ir claveteando las alas de su imaginación alocada. Sereno y reconfortado por la propia victoria, se dispone al trabajo. Así le vemos alejarse del monasterio con su azada al hombro y el hábito de color hueso, con paso tranquilo y sembrando rezos, porque la tierra hay que pisarla, de vez en cuando, con santidad, que bastantes pecados tiene enterrados dentro. Cuando llega a su trozo de campo, ya ha brotado la primavera y en extensas praderas cabecean los trigales, mientras el monje arranca acá y allá las malas hierbas. Al clavar su azada en la tierra, la hunde con el deseo de que cuantos la pisen, no queden atrapados y salten a tiempo de ella. El encorvado monje se endereza para dar un respiro, se seca el sudor y en ese ratito de ocio no le deja su imaginación:

     “¿Soy feliz?”.. y eso.. ¿Qué es?
    “Yo no disfruto de la vida: pero...¿Es que la vida tiene mayor disfrute que saberla vivir sencillamente?”
    “El ser monje está anticuado” ¿En la forma...? posiblemente. En el fondo... mientras la tierra dependa del Cielo, lo mío es de plena vigencia.
    “Es que la tierra ha llegado a su plenitud y no necesita del Cielo...” Cuanto más plenitud, más dependencia de Dios si no queremos que nos destruya una colectiva soberbia.
   “¿Que soy un egoísta?...” No veo mayor altruismo que abonar la tierra de todos con la ceniza de la propia vida.
   “¡Mi vida es estéril!.” ¿Existe esterilidad más criminal que engendrar por pasión frutos de muerte y fertilidad más sublime que pudrirse como semilla ignorada en la tierra...?
   “Es que mi vida exige mucha renuncia...” ¡¿Cuántas renuncias hacen los demás por conseguir una porción más grande de muerte...!?
   “En mi vida no hay lucha ni competitividad...” Luchar día y noche por ser un ángel en la tierra.. ¿Acaso es fácil competencia?
“¿No es demasiada mi soledad?” El hombre nuca está mejor acompañado que cuando sabe estar solo con Dios.
  “¿Que soy un santo y un héroe?.” Tampoco es para tanto, sencillamente soy un aventurero de Dios que ando buscando el tesoro escondido, que está al alcance de todos.
“¡Claro que mi vida no tiene problemas...! ¡Tampoco me los busco!” Bien me guardo de comprar con mi vida trocitos de muerte.
 “¿Que vivo ansiando la muerte?; pero no para bajar de esta cruz, sino para que me desclave las manos y abrazar a mi Dios.”

      SOLO UN PROBLEMA TENGO, Señor, tan hondo y acuciante que si te lo dijera, seguro volverías a encarnarte, si con ello pudiera contento darme; pero su solución no depende de Ti aún siendo Dios como eres, también los demás su buena parte tienen. Por eso aquí me tienes quemando mi vida y dándoTE lo que los demás Te quitan.

  “¿Que nos has hecho libres? ¿Que el juego tiene sus reglas...? También existe la trampa y los hombres no saben vivir sin ellas...
Mis hermanos piensan que los desprecio y me alejo de ellos. Tú bien sabes, Señor, lo cerca que estoy y cuanto por todos Te ruego.”

     LA CAMPANA de nuevo le cambia el rumbo de su pensamiento. Ahora le llama para el almuerzo, y con su azada al hombro vuelve de los campos al monasterio. No hay más ruido que el de las cigarras. La penumbra del convento contrasta con el sol que ya quema y todo lo tiene en calma. En su celda toma el almuerzo, seguido de una breve siesta, que para eso, mientras todos duermen por la noche, él se levanta para el rezo. Después de la siesta cultiva el propio huerto o coge los instrumentos de escultor, y como quien trabaja para la eternidad, va sacando de un trozo de encina la imagen del Niño Dios. A cada golpe de escoplo se le escapa un deseo: ¡Si lo hombres supiesen hacerse pequeños...! Y así va esculpiendo la imagen de su deseo.

     CON LA LLEGADA de la tarde otoñal, un día más que ha muerto y al monje le queda un peldaño menos para la eternidad, y en espera de tan ansiado momento, ve, cómo se marcha cansado el día por el horizonte a través de su ventana. Sale de la celda para dar un paseo por las alamedas del río que cruza el monasterio. Un libro lleva debajo del brazo y la soledad de la mano; pero que tan poca resistencia le hace al andar que ni se da cuenta que no tiene con quien charlar. Abre el libro con devoción, no es un libro de rezos, es la misma palabra de Dios. Se para, no lee. El silencio tranquilo de la tarde se hace voz cariñosa de Dios:

     “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.”
     “Buscad el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura.”
    “Quien me ve a mí, ve al Padre.
    “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón.”
   “Venid a mí todos los que andáis angustiados con trabajos y cargas y yo os aliviaré.”
   “Dad y se os dará.”
  “Yo soy el pan de vida.”
  “Yo soy la luz del mundo.”
  “¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?”
  “Yo soy la resurrección y la vida.”
  “Mi Padre y yo somos uno.”
  "Si alguno me ama, guardará mi palabra y mi Padre le amará y vendremos a él y en él haremos morada.”

        EL ALMA LE REVIENTA las entrañas, y tan hondo ha entrado la voz de Dios, que tiene que sentarse y darse cuenta que aún está en la tierra. Mete la mano en el agua del río para refrescar su frente. Sentado y refrescado, se queda absorto en la corriente. Agua y pensamiento se dan la mano, y así parejas corren río abajo, una hacia el mar, la otra hacia la eternidad, sin que las detengan, ni los obstáculos ni lo temporal: Tan fuerte es la atracción de la naturaleza y de Dios cuando voluntariamente no se opone resistencia.

         Dios se sienta al lado del monje y se olvida de todas las maravillas que ha creado, al fin de cuentas, todas han salido de sus manos; pero el amor que Le tiene el monje, es de su propia cosecha, ni siquiera El lo ha sembrado, aunque bien es verdad, que si la tierra no hubiera sido regada con SU sangre, ninguna cosecha podría germinar ¡Misterios de tal sementara!, pero que a Dios se le esponja el corazón cuando uno de sus hijos LE devuelve lo que un día EL le diera sin exigirle la devolución. Al monje también le tiembla el corazón al sentir a su Dios tan cerca y saber que acepta de tan buen grado, su poquito de sincero amor; mas a Dios le parece mucho, porque sabe que el hombre, para conseguir un grano de amor, tiene que cribar mucha tierra.

         REGRESA EL MONJE de la ribera del rió a la celda del monasterio, seguido por el susurro del aire que acaricia los cipreses del camino. Vuelve pensativo, compadeciendo a los que viven fuera del monasterio. No quiere que todos vivan dentro. Quien no sepa encontrar, en medio del mundo, una celda en su propio monasterio, habrá pasado por esta vida como la paja del heno, sabiendo que los del mundo, en lugar de vivir su propia vida, viven, novelada, real o filmada la vida de los ajenos. A muchos les gusta los sortilegios y lo misterioso. Muy pocos se adentran en el amor infinito del UNO en esencia y TRINO en persona. Piensan que Dios está muy lejos, ignorando que LO tienen a tiro de pensamiento. El camino no puede ser más corto, lo hacen tan largo porque no saben hacer un alto en el camino. Angustiada vitalmente está la tierra porque no hay quien levante su corazón de ella. Sangran los corazones, porque en lugar de volar, andan arrastrando sus temores. El corazón del monje se entristece de tal forma que en lugar de lágrimas, sangre le brota con la que regar el mundo quisiera, sembrando espiritualidad para ver si sus hermanos recogen un poco de felicidad.

        ENTRA POR EL PORTÓN del monasterio en busca de su celda, donde le espera el sueño-ensueño que todos deseamos, sin darnos cuenta que puede ser antesala de Cielo o Infierno. El monje se rebela ante este último pensamiento. Pide a Dios que desaparezca el Infierno, pero que los hombres sepan responder, en este mundo, ese misterioso privilegio.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

DOS PROGRAMAS ELECTORALES A ESCALA MUNDIAL

Si se pudiera ofrecer a escala mundial el programa electoral que ofrece Dios y el de Satanás. ¿Quién ganaría?

A priori, lo debería ganar Dios que para eso es DIOS. Esto es lo que dirían las encuestas; pero no adelantemos resultados. Estudiemos los programas y esperemos el veredicto final o resultado.

YO, no necesito los votos de nadie para seguir gobernando el mundo, puesto que soy el TODOPODEROSO.

Sólo tengo, DIEZ CONSEJOS que se pueden aceptar con toda libertad y no los quiero llamar MANDAMIENTOS que implicarían prohibiciones y controles.

1º.- Me gustaría que todos me AMARAN sobre todas las cosas, porque en mi AMOR están incluidos todos los amores.
2º- No quisiera verme puesto como GARANTE de vuestras mentiras, porque ni aún así seríais creídos.
3º- Si al menos, un DÍA a la semana, no descansáis, acabaréis agotados y al no recordarme nunca, os olvidaréis de mi AMOR y os enfangaréis en otros amores perjudiciales.
4º- El que no honra y ama a sus padres, ¿Será capaz de ser honrado y de amar?
5º- Como dueño absoluto de las vidas, nadie debería entrometerse en mis decisiones de darlas o quitarlas. “El que a hierro mata, a hierro muere.”
6º- El que trata su cuerpo como si fuera una cloaca en la creencia de que es una fuente de placeres inmundos, no podrá gozar de otros más dignos y duraderos.
7º- El don de la propiedad es inviolable y nadie tiene derecho a violarlo.
8º- Si no siempre se puede decir la verdad, es mejor callar. Nunca MENTIR ni engañar. Jamás calumniar, porque es de cobardes y traidores.
9º- En lo que más os parecéis a mi es en el SEXO, porque sois procreadores, no lo dilapidéis en caprichos furtivos y trágicos.
10º- Es conveniente conformarse con lo que se tiene y no andar metido en la maraña de desear lo que tiene el vecino.

Finalmente os aseguro que gozaréis de una CONVIVENCIA pacífica si amáis y tratáis al PRÓJIMO como a vosotros mismos.

Convendría conocer las ofertas de Satanás al que he permitido que sea mi OPOSITOR porque con la oposición, si no es veraz y constructiva, sale fortalecida VERDAD.

1º- Al que me ADORE, le daré todos los reinos de la TIERRA.
2º- El que me ponga por testigo en sus cuitas, ganará, porque yo siempre soy temido.
3º- El descanso semanal está puesto para disfrutarlo a tope sin temor a nada.
4º- El que siga amando y honrando a sus padres, seguirá esclavo a ellos. Que cada uno viva su vida y si llegan a viejos o chochean. ¿Para qué está la Eutanasia?
5º- Se podrá eliminar impunemente a todo el que estorbe en el camino placentero de la vida.
6º- Nadie debe impedir que se disfrute del sexo al máximo y cuando haya consecuencias, no deseadas, se eliminan y no pasa nada.
7º- Los bienes de la tierra son para todos y no para unos pocos, por lo tanto si no los reparten, que se los quiten y los repartan entre los pobres, que siempre les quedará algo entre los dedos.
8º- Con razón me llaman el Padre de la mentira y eso me honra, porque el que va con la verdad por delante, no prosperará.
9º- El sexo es una fuente de energía inagotable y ciega, no le abráis los ojos y a disfrutar.
10º- Vivimos porque deseamos sea lo que sea y de quien sea.

La convivencia pacífica, sería muy aburrida. Con lo divertido que es ver como se estrella el enemigo y a veces, hasta el amigo.

Dios ganó las elecciones por mayoría absoluta, y sus CONSEJOS fueron aceptados porque eran los más verídicos, creíbles, razonables y los únicos que si se ponían en práctica, serían para el bien de TODA LA HUMANIDAD, aun a sabiendas que serían difícil de cumplir.

Un día, en lugar de ofrecer un debate cara a cara entre Dios y Satanás, nos dejaron asistir a un juicio en el Cielo.

Ese día, como todos los días, habían muerto una infinidad incalculable:

Un grupo, no muy numeroso, como habían cumplido, aunque a trancas y barrancas, y con muchos sacrificios, los CONSEJOS de Dios, entraron en la Gloria, sin más requisitos.

Muchos, más de los que cabía esperar, por no dar su brazo a torcer y reconocer que se habían equivocado pidiendo perdón, prefirieron seguir agradando a su amigo Satanás y saliéndole algo de la mucha bondad que tiene el ser humano, se fueron con él al infierno por no traicionarlo.

La mayoría reconocieron en el juicio ante Dios que al no haberle respetado y AMADO, ni aceptados sus cariñosos y razonables consejos, y olvidándose por completo de que su HIJO se había quedado en la tierra para ayudarles a ser mejores, sólo merecían el infierno.

A Dios le complació, que reconocieran, aunque fuera a ÚLTIMA HORA, sus pecados, y el auto-condenarse, le rompió el corazón de Padre; pero dijo que no sería justo que fueran equiparados a los que se habían sacrificado toda la vida para merecer la Gloria.

Pero como los que han sido buenos, lo son siempre, intervinieron en el juicio y declararon con una sola voz que para ellos sería la mayor alegría si pudieran ver SALVADOS a todos sus hermanos, porque sabían que también era lo que Dios quería.