martes, 29 de marzo de 2016

REZAR, ¿Por qué y para qué?

           

         Nuestro insigne Don Miguel de Unamuno que se reconoció agnóstico convencido y que dijo: El PERDÓN es la venganza de los hombres grandes”

         Dejó escrita en su magnífica obra póstuma: “Diario íntimo”, las frases más bellas sobre la Madre de Dios y sobre la ORACIÓN.

         “Pasan imperios, teorías, glorias, mundos enteros, y quedan en entera calma la eterna Virginidad y la eterna Maternidad, el misterio de la pureza y el misterio de fecundidad (…)

         He llegado hasta el ateísmo intelectual, hasta imaginar un mundo sin Dios, pero ahora veo que siempre conservé una oculta fe en la Virgen María.

         En momentos de apuros se me escapaba maquinalmente la exclamación: Madre de Misericordia, favoréceme.

         Quise hacerme dueño y no esclavo de ella, y así llegué a la esclavitud en vez de llegar a la libertad en Cristo. (…)

         La Oración es la única fuente de la posible comprensión del misterio. ¡El Rosario! ¡Rezar meditando los Misterios!.

         No sutilizarlos ni escudriñarlos sobre los libros, sino meditarlos de rodillas y rezando. Éste es el camino”

         Unamuno nos dice bien claro el POR QUÉ de la oración PORQUE es la ÚNICA fuente de la posible COMPRENSIÓN del misterio, y porque en los momentos difíciles nos sale de lo más íntimo de nuestro ser ¡Dios mío o Madre mía!

         Y el PARA QUÉ porque con con esta humilde, sincera y espontánea SÚPLICA nos ponemos en contacto con lo de allá ARRIBA dejando de pisar, al menos por unos momentos, tanto fango.

       ¿Puede existir algo tan FÁCIL como sería ACORDARSE de Dios para  entrar en CONTACTO, con ÉL que es el que más desea y espera ponerse al habla con cada uno de nosotros, ya que TANTÍSIMOS ni se acuerdan de que EXISTE?.

 

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