jueves, 22 de septiembre de 2016

¿Por que AMAR a Dios SOBRE todas las cosas?



                  ¿Podría habernos pedido Dios que le AMÁRAMOS sin más?

         Pues no, porque sabe Dios que nos ha rodeado de cosas tan maravillosas, apetitosas y personas atractivas y deseables que nos robarían nuestra atención, amor y que nos olvidaríamos de AMARLE.

      ¿Cómo se sentiría un genial pintor que al exponer sus cuadros, los visitantes extasiados ante tales maravillas, no tuvieran la delicadeza de felicitarle por su genialidades?

      Dios quiere que AMEMOS todo cuanto de grande, atractivo, puro y de provecho nos ha creado; pero teme  que caigamos en la tentaciones de lo  prohibido porque nos perjudica

    ¿Se podría haber conformado con pedirnos obediencia y fidelidad?

     Pues tampoco, porque la obediencia y la fidelidad es propia de siervos y nosotros somos tan hijos de Dios que hemos sido creados a su imagen y semejanza.

    ¿No es verdad que cuando somos realmente felices es cuando AMAMOS y somos AMADOS?

     Hace unos días, una señora fue ingresada en urgencias y su perro de compañía estuvo día y noche sin moverse de la puerta del hospital.

   ¿Cómo se habrá quedado la dueña del tal perro  al sentirse amada de ese modo?  

    Si estás manifestaciones de amor de un animal nos conmueven, 

    ¿Cómo se sentirá Dios cuando nosotros LE AMEMOS, y no por lo que nos pueda dar, que ya son  bastantes, y no por ser no nuestro dueño, sino porque es  nuestro Padre que está día y noche esperando a que nos den el alta aquí abajo, para  abrazarnos  y vivir ETERNAMENTE con ÉL

   No olvidemos que hasta que nos llegue ese momento final, Jesucristo está  día y noche, esperando, como un perro, porque así fue tratado, siendo Dios, y  oculto en la Eucaristía a que LE visitemos y hasta es posible que nos acompañe en nuestro caminar, como lo hizo con los discípulos de Emaús si así lo PENSAMOS y lo creemos.

   Todo esto que es tan  VERDAD como tan fácilmente se DICE,  nos haría la vida más segura, tranquila y FELIZ, si lo CREYÉRAMOS y lo VIVIÉRAMOS.

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