viernes, 14 de julio de 2017

¿LE ESTAMOS CORRIGIENDO A DIOS LA PLANA?


            Si Dios nos dijo que deberíamos comer con el sudor de la frente, no fue por castigo, sino  para que con el Trabajo, la Libertad y el Sexo como dones necesarios y placenteros,  pudiéramos alcanzar la felicidad terrenal y eterna, si  lo creemos y esperamos.

           Pero nosotros tan proclives a cambiarlo todo, criticando lo que hacen los demás para imponer lo que hacemos nosotros,  como algunos están intentando, no solo corregir a Dios la plana,  sino  borrar todo lo que Dios ha ordenado, como lo estamos viendo y sufriendo.

            Por eso el Trabajo o sudor de la frente  para comer,  lo convertimos en no dar  un palo al agua, sin sacrificio, sin esfuerzo,  con  mucho alcohol, drogas, juergas,  resacas etc.etc.

            Y lo contradictorio es que  sin trabajo, el ocio, o el  no hacer nada, no hay  quien lo aguante, dándose la paradoja de que toda la vida se anda buscando  trabajo y cuando se consigue, sólo se piensas en cobrar mucho, trabajar poco y si parece ser que el objetivo es que se trabaje sólo cinco días a la semana para poder tener tres días de juerga. Apañados iríamos.

           Pero si la ciencia progresara de forma que no tuviéramos que trabajar porque lo harían los Robots, y para no  aburrirnos, puesto que muchos estaríamos en paro forzoso, pudiéramos  con esa ciencia  VER y OÍR  a Jesucristo en una presencia virtual 

           ¿Acaso no vemos en la Tele y oímos con los móviles a personas por todo el mundo?

         Pues al tener tan presente a Jesucristo como lo hizo en Palestina, sería nuestra delicia estar con Jesucristo y Él con nosotros y por lo tanto ya no  habría aburrimiento porque sería como un adelanto de lo que haremos toda la Eternidad: GOZAR de DIOS

            La Libertad tan proclamada y deseada, es el banderín de enganche de algunas ideologías que quieren suprimir la Libertad Religiosa para convertirla  en  libertinajes permitidos y hasta fomentados.

         El sexo que siendo el don más placentero y sublime porque  nos iguala a Dios, al  procrear nuevas vidas, lo convertimos, a veces, sólo en placer, o en lo más deleznable, humillante o criminal.

          Tenemos tantas ganas de corregirle a Dios sus planes, que al querer  ser todos IGUALES, con  la paridad entre hombres y mujeres, equilibrar la desigualdad entre ricos y pobres y cuando creemos que Dios se ha equivocado, proclaman algunos a bombo y platillo su ORGULLO de ser distintos, como si los demás tuviéramos que avergonzarnos de ser como somos.

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